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Falsos mitos sobre el vino

EtiquetasFecha de publicación: 19/07/2017


 

1. Los vinos tintos mejoran con el tiempo, y los blancos mejor del año.

Es cierto que algunos desarrollan vinos sus prestaciones sensoriales con el tiempo, cuando permanecen encerrados dentro de las botellas, y siempre que se cumplan determinadas condiciones ambientales de conservación o crianza. Pero no todos los vinos ofrecen en su composición estas prestaciones. Hay vinos tintos que se elaboran para ser consumidos de manera casi inmediata, manteniendo su frescor y sus características. Del mismo modo, algunos blancos, por el tipo de uva o por la forma de elaborarlos, ganan mucho cuando tienen crianza, alcanzando así toda su complejidad. 

2. Los vinos con tapón de rosca son malos. 

El corcho puede ser mejor para vinos que vayan a tener una larga evolución en botella, ya que permite una cierta oxigenación, pero también puede infectar el vino con la llamada enfermedad del corcho o TCA.

Cada vez más vinos se embotellan con tapón de rosca, ya que es muy cómodo, higiénico, rápido al abrir y perfecto para los vinos “de consumo rápido”. No permite que entre oxígeno y tampoco hay riesgo de que el caldo se estropee.

3. Los vinos deben ser servidos y bebidos a temperatura ambiente.

El vino debe servirse a temperatura que va en directa relación a su complejidad, variedad empleada, cepa, etc, pero jamás a la temperatura ambiente. La expresión "temperatura ambiente" tiene su origen en los castillos franceses cuando, hace siglos, las temperaturas eran mucho más frías. En la actualidad, la temperatura ambiente de cualquier vivienda ronda los 22º, inadmisible para un vino.

Si consideramos que mientras más simple y fresco sea el vino, más frío se debe servir y, por el contrario, mientras más complejo y sofisticado, más temperado se debe presentar, lo importante es definir el estilo del vino antes de poder determinar su temperatura.

4. Blanco para el pescado y tinto para la carne.

Existen demasiados tipos de pescado y de carne como para poder generalizar. En un buen maridaje intervienen muchos elementos, como la intensidad de sabor, la cocción, las salsas, etc.

Aunque el vino tinto combina mejor con platos más fuertes y el blanco con platos suaves, esta norma está supeditada por el tipo de vino y de plato a servir. El verdadero secreto de un buen maridaje consiste en el que el vino potencie el sabor de la comida y viceversa.

5. Cuando aparecen sedimentos, el vino tiene química.

Todo lo contrario. Los vinos más íntegros y menos manipulados son los que pueden contener un precipitado que, además, es totalmente inofensivo y natural.

6. Los vinos rosados se elaboran por mezcla de vinos blancos con tintos.

Es cierto que antiguamente el vino "clarete" se elaboraba de esta forma pero en la actualidad, para obtener un vino rosado se elabora exclusivamente con uvas tintas. Además, desde el punto de vista legal, la mezcla de vino blanco y tinto supone un fraude.

  

 

7. Los vinos tintos deben ser abiertos (descorchados) un tiempo antes para que respiren.

Los vinos que requieren oxigenación, tanto por ser tintos muy jóvenes o vinos que presentan un gran tiempo en botella, se decantan antes de servir.

8. El vino espumoso, cava o champagne sólo es para los postres.

Nunca debemos casar un cava seco o brut con los postres o dulces. No obstante, sí maridan muy bien con piscolabis, pescado y mariscos. Si tienen crianza son convenientes con guisos o con jamón. Para los postres es mejor escoger un cava dulce o semiseco, pues resulta más fresco y suave para la sobremesa.

9. El vino blanco produce dolor de cabeza.

Esto podría tener algo de cierto hace tiempo cuando, para preservar de la oxidación los vinos elaborados con las variedades blancas se les añadía muchos sulfitos, un componente químico que provocaba los dolores de cabeza. Hoy, la enología ha progresado y los viticultores conocen las dosis correctas de sulfitos que necesitan y no suelen añadir más de los que resultan convenientes.

10. Colocar una cucharilla en la boca de la botella de los espumosos conserva las burbujas.

Respecto a la conservación, el truco de la cucharilla es otro falso mito que practica mucha gente para conservar las propiedades de los espumosos. Para mantener las burbujas hay que utilizar un tapón adecuado que permite conservar las burbujas. 

11. Necesitas saber mucho sobre vinos para apreciarlos. 

Al igual que la comida, sabes que un vino es bueno cuando sabe bien. No necesitas un título de grado para disfrutar de una buena copa. Confía en tus instintos.

 

 

 

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