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La Ciencia del Vino

EtiquetasFecha de publicación: 18/04/2013
Revista Muy Interesante 381 - febrero 2013

La Ciencia del Vino

Tomado con moderación, el licor de la uva puede ser un buen aliado de nuestra salud. Decenas de estudios científicos sacan a la luz sus efectos positivos sobre el organismo.

1. Borrador de arrugas y michelines
Su consumo activa al gen SIRT1, que impide la formación de nuevas células de grasa y ayuda a movilizar las ya existentes, según un trabajo del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) publicado en Nature. Y, de acuerdo con Archives of Internal Medicine, aunque contiene 7 calorías por gramo, en dosis pequeñas -40 gramos de vino al día- reduce la obesidad y el sobrepeso al envejecer.

2. Bacterias bucales a raya
La investigadora Gabriella Gazzani y sus colegas de la Universidad de Pavia, en Italia, han comprobado que la costumbre ancestral de tratar las infecciones de las encías con vino tiene un fundamento científico. Según desvelaban en la revista Journal of Agricultural and Food Chemistry, esta bebida frena el crecimiento bucal de los estreptococos, bacterias vinculadas a la caries, la gingivitis y los dolores de garganta.

3. Menos fast food
Las personas aficionadas al vino suelen comprar alimentos más sanos y tener una dieta más equilibrada que los cerveceros, según el British Medical Journal. En concreto, los enófilos consumen más aceitunas, frutas, verduras, quesos bajos en grasa, leche y carnes saludables. También tienden a adquirir menos platos precocinados, salsas, mantequilla y azúcar.

4. ¡A jugar!
Cerca de setenta estudios científicos demuestran que su ingesta moderada mejora la función cognitiva. Además, en pequeñas cantidades, previene la demencia, según un informe de la Academia Sahlgrenska, en Suecia. Se cree que es porque sus antioxidantes reducen la inflamación, impiden que las arterias se endurezcan e inhiben la coagulación, lo que mejoraría el riego sanguíneo.

5. Paladares despejados
Consumido durante un almuerzo, ayuda a percibir mejor los sabores que cuando comemos con agua. Esto se debe a sus propiedades astringentes, que evitan la excesiva sensación de grasa debida a alimentos como las carnes rojas y nos ayudan a degustar mejor, apunta un estudio de la Universidad de Rutgers, en E.E.U.U., dado a conocer en la revista Current Biology. Por eso, el vino es considerado un eficaz limpiador del paladar.

6. Ejercicio embotellado
Una investigación publicada en el FASEB Journal sugiere que el resveratrol de la uva contrarresta las consecuencias negativas de la vida sedentaria. El experimento limitaba el movimiento de un grupo de ratas, algunas con suministro de resveratrol y otras sin él. Solo las segundas empezaron a sufrir disminución de masa y fuerza muscular y a mostrar debilidad ósea. “No es un sustituto del ejercicio, pero puede ayudar en caso de que un individuo se veo obligado a guardar reposo”, afirman.

7. Una mancha en el pulmón
El tinto reduce el riesgo de cáncer pulmonar en hombres, sobre todo, si son fumadores, de acuerdo con un experimento realizado en California y dado a conocer en Cancer Epidemiolology, Biomarkers & Prevention. En concreto, los autores cuantificaron que las probabilidades de sufrir un tumor descendían en torno a un 2% por cada vaso de vino tinto al mes. Además, bloquea el crecimiento de las células responsables del cáncer de mama, algo que podría atribuirse a que uno de sus componentes, el resveratrol, frena los efectos del estrógeno, la hormona femenina por excelencia.

8. Corazón con ritmo
Una copa al día, si eres mujer, o dos, si eres hombre, aumentan los niveles de colesterol bueno en sangre y previene las complicaciones cardiovasculares, como la formación de trombos, según la Universidad de Calgary. Además, el corazón de las mujeres late con un ritmo más regular si beben media copa de vino al día que si son abstemias, podemos leer en Heart.

9. Próstata cuidada
Siete vasos de vino semanales tras cumplir los cuarenta reducen en un 52% los diagnósticos de este cáncer masculino. Eso sí, surte efecto si es tinto, algo que los expertos atribuyen a que contiene más antioxidantes –flavonoides y resveratrol- que el blanco. Algunos de ellos contrarrestan la acción de los andrógenos, hormonas que estimulan la glándula prostática.

10. Romance a la luz de la vela…
Degustarlo de forma moderada libera endorfinas –la hormona del bienestar- en dos áreas del cerebro, el núcleo accumbens y la corteza orbitofrontal, tal y como afirma un estudio de la Universidad de California. Y, si queremos maximizar la sensación, el vino sabe mejor cuando la luz ambiental es roja o azul que si tiene tonalidades verdes o blancas, según científicos de la universidad alemana Johannes Gutenberg.

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